Cuando una persona te dice que está de paso inmediatamente te da a entender quien es esta persona y que puedes esperar de ella. Con un poco de inteligencia puedes saber como es este sujeto. Sabes que no se quedará y eso te da un conocimiento bastante aproximado de la relación que mantendrá contigo. No le podrás pedir dinero prestado porque no te lo dejará ya que sabe que no se lo devolverás nunca. Tampoco te lo pedirá a ti por la misma razón. Sabes que no le interesan los asuntos de tu pueblo o de tu ciudad porque no es un convecino, por tanto no es un fisgón indiscreto. Por la misma razón nunca será Alcalde, ni concejal, ni secretario del partido, ni ninguna otra cosa que le convierta en un vanidoso. También sabes que no hablará mal de nadie, ni bien tampoco, por tanto tienes la garantía de que no es un zalamero que halagará a cualquiera para conseguir sus fines, no tiene fines. Sus intereses están en otra parte. Sabes que no será tu amigo jamás porque no te conocerá bien ni tú a él, pero por la misma razón nunca será tu enemigo. No establecerás esos lazos pegajosos del afecto que tantas veces ahogan la libertad. Pero una cosa, aún más importante sabes de él, que, a pesar de todo, será la única persona que se quedará hablando contigo, sin interés, tan sólo por hablar, que te escuchará con atención, como si le importara lo que le dices hasta minutos antes de que salga su tren. Vive siempre como si estuvieras de paso en la vida de la gente, el mundo te lo agradecerá y yo también.
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